En el herido doblez de alguna calle descubrí al inasible espejo mirando cómo mi mano derecha se acomodaba perfectamente -en él, por primera vez- en mi idéntica mano izquierda.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Anecdotario arquitectónico, poesía, cuentos, y otras aventuras probablemente reales
tu
ResponderBorrarañorar.
ResponderBorrar