martes, 24 de abril de 2007

Callar

Ahora callar:
Ingesta de luces,
Atraganto de horrores,
Ahogo de noches,
Asfixia de futuros,
Ausencias,
(Y el techo de mi cabeza chorrea arena)
Atasco de tierra en la boca,
Pudrición en la mirada,
Ahora callar.

lunes, 9 de abril de 2007

Una pascua

— No quiero ir a la iglesia — decia tímidamente el niño, agachando la cabeza.
La madre: "Pero sólo vas a ir a acompañar a tu abuelita."
— Es que no quiero ir.
De nuevo: "Ay, no seas flojo, ¿por qué no quieres ir?"
— Ahí hay pura gente grande.
Sorprendida: "¿Y qué tiene?"
— Es que no me gusta, me da miedo.
Más intrigada: "¿Pero, por qué, no te hacen nada, por qué tienes miedo?"
— Pero me da miedo, es pura gente grande... van porque saben que ya se van morir...

Conjugación 3

Yo miro:
Tú miras él.
Mira: nosotros miramos.
Ustedes miran ellos.
Miran.

Conjugación 2

Yo miro tú.
Miras él.
Mira.
Nosotros miramos ustedes.
Miran ellos, miran.

Conjugación 1

Yo miro tú.
Miras.
Él mira nosotros.
Miramos ustedes,
Miran ellos,
Miran.

Estelar

Hasta el nombre había olvidado: estrellas. Le pregunté: "¿has visto estrellas fugaces?" Sacamos los ojos entre el smog y en tres horas vimos unas cuantas. Pero la vez del volcán eran piedras de lava de tan grandes e intensas. Casi como la conmoción infantil por las luciérnagas. Aparecen (estrellas, luciérnagas) sólo en ese cielo de grafito, de túnel, de bola de boliche, de murciélago, en un río de viento. O en las Stellar Regions (1967) de John Coltrane: Sun Star, Seraphic Light...

domingo, 8 de abril de 2007

Fatalidad

Me habló en contra del refugio de la fatalidad. Estábamos en una fiesta, los muros grises, oscuro el rededor de sus ojos, negra su ropa, su mirar sin fondo, su blanco sonreír una caverna. Desaparecía en la noche del balcón después de liar perfectos cigarrillos. Sin la fatalidad se es insondable noche.

Fuera de ese refugio hay nada. Vacuos son los nombres, profesiones, el tiempo, los países; hipócrita empezar una conversación con ellos. Mejor es observar callado en un rincón. Mejor es ver cabellos, dientes, encías, manchas de vino, patatas, arrugas, poros. Mejor es ignorar las fechas, los apellidos. Mejor ser nada, llegar apenas, hablar de nadie, o del mañana, que siempre es mentira, o sueño.

Más tarde hallé una minúscula llave. Es de buena suerte —dijo ahora otra voz, vibrante, hablándome, tal vez por mí, de gitanos y de Rumania, perfil apuntado, colores en su larga falda. En la fatalidad del perpetuo errar debe existir la suerte. Aún la guardo en el llavero.

viernes, 6 de abril de 2007

Haiku 12

Sonoro mirar
Craquelándose al fuego,
Un cañaveral.

miércoles, 4 de abril de 2007

Borrar

La facilidad del borrado es un problema. Por ejemplo, La facilidad del borrado es un problema está escrito sobre tres líneas anteriores ya inexistentes. La primera comenzaba con Vacío, la segunda con Volcar, la tercera con El borrar.

En el papel permanecen todas las palabras escritas. Se las puede extender sobre una mesa, cortar, pegar, tachar, raramente borrar (es curioso entonces referirse a un esbozo como borrador). Los papeles se pueden conservar, apilar, encuadernar. Así, ahora habría tal vez cuatro frases iniciales en vez de una, incluso podrían existir en cada frase otra sinónima, o antónima.

En cambio, el espacio de escritura numérico actual es realmente un borrador. Se mantiene en él sólo una versión a la vez. Por algo, la tecla Delete es grande, está a la derecha y borra hacia la izquierda, en contra del sentido del flujo de la escritura [¿cómo se borra en árabe?].

La edición en el papel consistía en escribir signos, rayas. En el ordenador se edita, rápido y continuo, al borrar.

Se hablará, por supuesto, de la impresión y de las máquinas de escribir. En el primer caso, se repite la lógica numérica en el procesador de palabras, se imprime, se corrige con la lógica del papel y se edita con la lógica previa. Esto se realiza cada vez menos por el embrollo en buscar las palabras en dos soportes o espacios diferentes. En el segundo, el trabajo de papel es contundente, se borra difícilmente, es más sencillo arrastrar la hoja y lanzarla al piso.

No concluiré nada sobre la eficacia y la eficiencia. Al final olvidé definitivamente las tres posibilidades de entrada para el blog —esto elimina bits del ciberespacio—, haré pocas modificaciones después de su publicación, estiré el pequeño dedo derecho un centenar de veces, y he imaginado un procesador de texto en el que se pueda escribir entre las líneas con la posibilidad de arrastrar esas palabras hacia ellas con suma facilidad (por favor amigos de Linux)...

martes, 3 de abril de 2007

ABLABLA

Si olía pimienta tosía letras,
La A era la más común,
Pero si presentía una fuerte K,
Mejor se sostenía los ojos.
Y podía hablar por horas con la M.
La S era una larga sorpresa.
Casi no reía la J,
Pero hacía con la Ñ muecas.
Veía vocales, bebía minúsculas,
Dudaba con la E entre la O y la U.
Su neurosis se manifestaba en Y maniaca.
Rabiaba con la F.
Le hablaba al gato con G.
No paraba de fumar, H, no menos.
Se le extraña a veces.
Dicen que fue la W.
Yo creo que fue un trabalenguas.

Agua

Simplemente hay agua por todas partes. Llueve y llueve, por días. Agua. Se escucha, se ve, se siente, se pega. La aplastan los autos. Cuelga de las barandillas. Se atora en charcos. Oscurece los muros. Enfría las manos. Moja las puntas del pantalón. Escurre las calles. Trae recuerdos. Desalienta tocar cosas, o hablar fuera del paraguas. Arrastra arena. Golpea las casas toda la noche. Riega los campos. Alegra a las vacas. (Eso imagino). Llena los ríos. Se hace diamantes en la ropa. Humedece hasta el silencio. Adhiere la piel, y la tela. Fría. Caliente. Evoca bosques. Y bocas. Y besos. Es vaho en los cristales. Se mira desde un espejo, dentro. Se tienta, se aprieta. Se gusta al pasarla con la mano por los labios. Empaña. Se dice. Asedienta. La escribo.

lunes, 2 de abril de 2007

Barquitectura

Es que vas al MACBA, por ejemplo, y qué ves... ¡nunca un plano! ¿No? Entonces, ¿qué es la arquitectura? ¿Puedes aislar así de fácil esa cosa de donde está? ¡No! Lo haces siempre muy sofisticadamente. Y claro, estamos hablando de Richard Meier, pero mira ese edificio de ahí, nadie sabe quién lo hizo ni cuándo ni por qué, es más, a penas sabes que es un edificio, y dónde comienza y dónde termina. Te podrías pasar a la manzana como unidad de estudio. Y de nuevo, dónde comienza y dónde termina. Y ahí es donde vive la gente. ¿Ya viste a ese enano? Increíble... mira, tiene una pistola de juguete al cinturón. Jajaja. Increíble. Cómo se pasea mostrando la pistola. Este bar está increíble. Esos de allá, mira, mira... y deben mirarnos también raros a nosotros. Jajaja. Increíble. Y entonces, toda esta gente vive ahí, te digo. Sí, también el enano vive ahí. Claro. Todos. Pero no viven en Planolandia, el cuento ese que no recuerdo quién escribió. ¿Otra caña? La arquitectura no se somete a esta o a esta idea. Se escapa siempre por todos lados, como la espuma de la cerveza. Aunque luego hay la arquitectura con a mayúscula. Pon al Pabellón de Mies. Ahí, enmarcado, solo, bien definido. El pabellón es arte. ¿No? ¿Qué tal estos, de cuero hasta la cabeza? Pero ellos sí tienen chicas, sí, cierto. Jajaja. El pabellón aparece como una pintura, ahí, bonito, con su marco, todo cuidado. Pero el resto, mmmm. Ah, recuerdo unos cuentos sobre un enano, pero ese tenía carisma, aunque este también llama la atención. Total que el enano ese era muy inteligente, no se cómo se llamaba, ah sí, Carmesí, de un tal Roura esos cuentos, y tenía mucho éxito con las mujeres, el enano. Y entonces, ¿qué estudiamos? Te puedes concentrar tanto en un arquitecto, saber hasta sus amantes, y luego qué... ¿qué acabas explicando? Ya no lo se tampoco. Luego piensas en los mil secientos millones, ¡mil sei-cien-tos mi-llo-nes de chinos! Pffff. Increíble. ¿Y qué, dónde viven ellos? ¿¡En pabellones!? No, ¿no? ¿Eso qué es, urbanismo, arquitectura, ecología? Se disuelve, se disuelve todo. Sí, tienes los edificios singulares, ahí, pero incluso esos luego son así. Nunca los ves como en los planos. Siempre desde la calle, en ángulo, con árboles y coches enfrente. ¿A cuántos entras? ¿Al final son fachadas o qué? Y si entras lo que ves es casi nada. ¿Y cuánta gente entra ahí además? Bueno, luego son como templos, toda una religión, el peregrinaje, la devoción y todo eso, hasta rezos debe haber, San LeCorbusier dáme inspiración, Fray Lloyd Wright bendito seas... Jajaja. Viene gente de toda aquí, increíble. ¿A qué hora cierra el metro hoy? ¡Ya cerró! Caminaremos entonces, ni modo. Pero entonces, estos millones, miles de millones, de casas. ¿Qué, esas qué? O vuelve a pensar en la arquitectura con mayúscula. Puedes llegar a tal detalle que se escapa todo tal vez, a un nivel de detalle que nunca existió. Haces tu arquitectura perfecta en el libro, todo justificado, todo razonado, todo explicado... ¿Pero quién lo entiende fuera de tí? Es como este humo de aquí, volando por todas partes, todos fuman, sí. ¿Qué es el humo? Le puedes ver mil cosas, lo puedes ver como una nube, como un dragón, o qué se yo, y decir que es por tal y tal cosa y de pronto resulta que ya no está así. Es que es tan inacabable la arquitectura. Sí, sí. Terminamos esta caña y nos vamos. Ya es tarde, sí, uy. ¿Listo? Bien. Jajaja. El enano... tal vez hoy había una fiesta de disfraces... jajaja...

Hoy

Era sobre guardarse,
Entre un peñasco propio,
O en el cráter de la mano,
Pero no caen palabras,
El cielo es duro,
Mi voz se duerme,
Hoy es muy frío.