Estéreo: sólido. Como sólida es la piedra. Alguien, muy ayer, soñó la reproducción del espacio en el que se producen los sonidos. Así, por analogía con la estereoscopía, se dice, surgió la palabra estereofonía.
Sólido: firme, macizo, denso, fuerte, constancia formal y volumétrica. Estereoscopía, estereofonía, estereotomía... a finales del siglo XIX la virtualidad no temía aún destacar lo sólido.
Para reproducirlo, el espacio se materializó en imágenes yuxtapuestas. Dos de ellas producían, al mirar a través de una lente, al centro de la visión, una sola y mágica impresión de espacio. Estereoscopía.
Así con el sonido. Dos cajas de sonido, en condiciones dadas, a una determinada separación producirán espacio sonoro. Estereofonía.
Concierto de Steve Coleman and Five Elements en L'Auditori. Al extremo izquierdo y hacia el frente, la batería; en línea recta, de izquierda a derecha, la voz, el sax alto, la trompeta, y el trombón; al extremo derecho, y hacia el frente otra batería. Estereofonía.
Estéreo. ¿Quién pensó la música sólida?¿Quién comparó -acaso Octavio Paz- la construcción de la música con la arquitectura? Estereotomía musical -¿en las partituras? ¿Catedral gótica en Re menor para piano?
Estéreo. El espacio es distancia. Piedra. Sobre esa sólida piedra se alzan los sonidos proyectados, ahí tiene su lugar la música. En medio. Medio.
En medio. Proyectar. En medio el instrumento, en medio el aire, en medio la sala, en medio la música. En medio Steve Coleman soplando destellos sobre los graníticos bloques que tallan incesantes las cuerdas del bajo, en medio de los crujientes trozos de cobre que vuelan desde el plato, de las frenéticas gruesas líneas rojas que avienta el bombo, en medio del fino oleaje cromático de la delgada soprano, la ronca trompeta y el negro trombón.
Concurrencia. La música ocurre al acudir. A su sitio, ese hogar al centro cuyo fuego es atizado por voces, metales y cueros.
Estereofonía es la construcción (con distancia) de la distancia. Solidificación del sitio de la música con la mágica piedra electrónica.
"Esto ya lo toqué mañana" grita Johnny, El perseguidor de Cortázar. Intuiciones, gestos, predicciones, premoniciones. ¿Acaso se puede solidificarlos?
Vibraciones. Las ondulaciones recorren distancia. A la música se asiste. Así, ondulando, vibrando. Con nuestro total instrumento, barco que fluye en flotación sonora sobre los hertzios.
Entonces se desborda el estéreo. En la barandilla. Incapaz de decir el bostezo del baterista, de anticipar en la mirada perdida la próxima ráfaga estruendosa, el colectivo sobresalto en un tambor, los colores del rito, el olor de astillero, la gran ola a la que subió surfeando la trompeta, el eterno martirio del bajista contando tiempos, el alma plena palpitar rebosante de algunos cuerpos...
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