Cuando niño, deseó ser así de pequeño para caminar en los discos de vinil.
Rodaba tendido en cualquier pendiente de césped. Recuerda el olor, la humedad, los pantalones verdes y fríos.
Giraba sobre sí mismo con los brazos ya extendidos, ya en el pecho. Sangre en la cabeza. Los oídos. La caída. El polvo. Las manos agrietadas.
En el columpio retorcido estiraba o encogía las piernas. Le temía a ser mordido por las cadenas en su giro.
Daba vueltas sobre su espalda, hacia atrás, hacia adelante. Recuerda el impulso.
Un día, solo en un parque, pensó que podía hacer eso de las olimpiadas. Corrió, se sujetó al tubo metálico, llegó a la posición horizontal... y la inercia lo arrebató. Cayó de espaldas. Rompió la camisa. Se quedó sin aire. Recuerda que pensó en su madre y en la camisa. Cuánto lloró. Recuerda el alivio del llanto.
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