— No quiero ir a la iglesia — decia tímidamente el niño, agachando la cabeza.
La madre: "Pero sólo vas a ir a acompañar a tu abuelita."
— Es que no quiero ir.
De nuevo: "Ay, no seas flojo, ¿por qué no quieres ir?"
— Ahí hay pura gente grande.
Sorprendida: "¿Y qué tiene?"
— Es que no me gusta, me da miedo.
Más intrigada: "¿Pero, por qué, no te hacen nada, por qué tienes miedo?"
— Pero me da miedo, es pura gente grande... van porque saben que ya se van morir...
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Una gran verdad...
ResponderBorrarTan cruel como verdadera.
¡Saludos!